Mostrando entradas con la etiqueta SACH. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta SACH. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de agosto de 2013

[Relato] Monitor


El sonido de la máquina aterradora inunda con estridencia la habitación - pip piiip – (silencio) - pip piip…- Interminable, cruel, impostergable se ciñe sobre las dos mujeres temblorosas que intentan no llorar mientras hacen la prueba de mantener vivo el eco roto de su ser  - pip piip -.
La certeza del final entra con paso marcial – uno, dos, uno, dos, firmeees YA- y fija su impasible mirada en la escena surrealista que se desarrolla como un cuadro de Dalí – colores, infinidad de colores refulgentes, evanescentes… - . Saca un puro y al dar la primera bocanada su aspecto empieza a cambiar – pip piip –.Se sienta y lo degusta con elegancia.
El adolorido y cansado cuerpo que yace pesado en la cama palidece cada vez más – pip piip (silencio más largo) -. Las mujeres lo observan con algo de impotencia y mucho de nostalgia. Y aunque la esperanza es lo último que muere, termina muriendo al fin y al cabo porque
NADA                         AQUÍ                    TIERRA.
            PERMANECE           EN   LA

Los cornudos entes de piel roja y blancas alas revolotean alrededor de aquel cuerpo tan amado cubriéndolo de sondas, cortes, piquetes, cortes, electricidad y más cortes.
Un silencio absoluto y asfixiante cubre la habitación – piip piiiip (silencio prolongado)- la más joven cae de rodillas y solloza, todo el dolor del mundo se concentra en cada uno de sus gestos desesperados.
Levanta confundida la mirada cuando llega a su nariz el aroma del puro, una bocanada la golpea en el rostro y ve a un hombre vestido de negro, el cual la contempla con una expresión divertida. Sus ojos se abren desmesurados al notar que es idéntico al flácido cuerpo que descansa en la cama: Él representa la autenticidad de lo efímero, el sonido del silencio que nadie quiere escuchar, lo palpable de su propia mortalidad.
Le sonríe con dulzura y deposita los restos del puro a sus pies. Se levanta con agilidad poco natural y sale por la puerta.
- Piiiiiiip piiiiiiiip piiiiiiiiiiiiiip- (y luego, el silencio).


Santa Cassandra Aguilera Hernández (SCAH)